Historia de la lucha de los trabajadores de la maquila en Tijuana, Baja California.

Elaborada a partir del artículo “Notas para la recuperación de nuestra memoria histórica. Luchas de trabajadores y trabajadoras de la maquila en Tijuana” de Jaime Cota Aguilar.
Centro de Información para Trabajadores y Trabajadoras, Tijuana, Baja California, México.


LINEA DE TIEMPO

1937 - La franja fronteriza de Tijuana y San Diego es declarada zona libre.

1958 - Surgen talleres clandestinos que maquilan para empresas de Estados Unidos.

1964 - Finaliza el Programa de Braceros en Estados unidos, miles de trabajadores son expulsados. Crece el desempleo en el norte de México.

1965 –Oficialmente las maquiladoras llegan a México con el Programa de Industrialización Fronteriza.
Para entonces ya existían por lo menos 10 empresas instaladas bajo el amparo del régimen especial de comercio exterior de “zona libre” en Baja California, que les permitía la importación temporal de diversas mercancías para transformarlas o ensamblarlas y reexportarlas al extranjero como producto terminado o semi terminado.

Las Secretarías de Hacienda y Crédito Público y la de Industria y Comercio, aprueban los programas de maquiladoras y autorizan las importaciones bajo fianza de las empresas.

El programa de industrialización Fronteriza permite la creación de talleres de ensamble veinte kilómetros al sur de la frontera con Estados Unidos, prácticamente exentos de impuestos y pagando mano de obra barata, mediante la conversión al trabajo industrial de trabajadores agrícolas y comerciales de bajos ingresos.

Los criterios para contratación eran: mujeres, emigrantes, campesinas, pobres, jóvenes y sin conocimiento de la Ley federal del trabajo. Las mujeres fueron el objetivo no por su dedicación y sus manos delicadas, sino porque en ellas se podía dar la mayor explotación.

1968 – En la revista Development Authority of Tucson Expansion Date Line de otoño, aparece un artículo donde se ofrece mano de obra barata a 30 centavos la hora y a sólo 70 millas al sur de Tucson, Arizona. El artículo resalta el desempleo en la frontera y la habilidad de los trabajadores mexicanos, lo que deriva en una fuente inagotable de tmano de obra y garantiza un trabajo de calidad.

Las transnacional necesitaban tener una situación competitiva frente a las grandes compañías de Europa y Japón. El trabajo mexicano de calidad y barato era la clave para este reacomodo internacional.
Las nuevas relaciones y económicas modifican el equilibrio social y cultural. La alta migración hacia la frontera norte, provocada por el crecimiento de la industria maquiladora y la esperanza de cruzar la frontera en busca de empleo, así como la influencia de los movimientos sociales en California, provocan la radicalización de los grupos.

Surge un nuevo movimiento urbano popular que lucha por un pedazo de tierra en donde vivir.

1973- En la IV Reunión para el Desarrollo Fronterizo, el subsecretario de comercio, Eliseo Mendoza Berrueto, declaró que la contratación de mujeres se debía a un fenómeno de productividad y habilidades. Mientras el gobernador del estado de Chihuahua afirmaba que “ las fabricas de maquilas viene a ser la forma en que más se está trabajando a favor de la liberación de la mujer”.

Las empresas transnacionales encontraron en Tijuana lo que requerían: cercanía con la planta matriz, mano de obra barata y control de calidad. Surge una nueva clase obrera, desprotegida, aislada de los contingentes del centro del país y constituida por una mano de obra joven, barata y vulnerable a la explotación, esto es : mujeres.

1971 – Se crean las bases legales para el establecimiento de las maquiladoras apoyado por un programa especial para abatir el desempleo.

El presidente Luis Echeverría expide un acuerdo que permite a las industrias maquiladoras y empresas turísticas de capital extranjero, establecerse en las costas y fronteras del país mediante convenios de arrendamiento de terrenos con instituciones nacionales de crédito.

La Confederación de Trabajadores Mexicanos (CTM) (organismo al servicio del gobierno) demanda al presidente Echeverría un estudio del Programa de Industrialización Fronterizo (PIF) para otorgar mayor garantías legales a los trabajadores.
Se cierran 37 talleres de costura, dejando a las trabajadoras sin empleo Ese y mismo año se abren 51 nuevos talleres, que contratan a las mismas trabajadoras, previa eliminación de quienes habían antes reclamado sus derechos.

1972 – De 20,000 trabajadoras de la maquila, sólo 5000 se encontraban sindicalizadas. La lucha de las jóvenes mujeres por mejores condiciones laborales, rápidamente pasa a ser una lucha contra los líderes sindicales corruptos ( afiliados a las Confederaciones de Trabajadores Mexicanos y Revolucionaria de Obreros y Campesinos, CROC).

1973 – la Secretaría de Hacienda anuncia un aumento del 4% al impuesto sobre los componentes mexicanos de los productos exportados bajo el PIF. Las compañías norteamericanas alegan que es ilegal, y la suprema Corte de justicia les da un fallo favorable.
Estallan huelgas en las empresas de Itamex de Tecate S.A. y Crestwood S.A. de Tecate, Baja California, dirigidas por la CTM y sin el consentimiento de los trabajadores.

Intentos de autoorganización en contra de los abusos patronales, como el no contar con seguro médico y de jubilación, pago de horas extras, vacaciones, reparto de utilidades, así como falta de reglamentos interiores de trabajo y otras prestaciones mínimas que marcaba la ley, provocan despidos en diversas maquiladoras.
A partir de estos despidos los conflictos estallan uno tras otro. Líderes de la CROC alientan estas luchas.

Industrias Beta, maquiladora de cassettes, despide a 200 trabajadores y saca la maquinaría de la fábrica. Con el apoyo de estudiantes estalla la huelga, que se pierden como resultado de las presiones e intimidaciones de la empresa.


El gerente del Centro Patronal de Tijuana solicita que se baje el salario mínimo en la zona ya que las industrias maquiladoras están migrando a otras entidades que cuentan salarios mínimos inferiores.