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  COMUNIDAD MACLOVIO ROJAS EN LUCHA
Tijuana, Baja California, 15 de julio, 2004.

A las organizaciones y personas democráticas que reciban esta carta:

La comunidad Maclovio Rojas pide la solidaridad nacional e internacional para detener la represión en contra de su organización autónoma.

Desde mediados de 2002, Maclovio Rojas ha sufrido una abierta represión. Hortensia Hernández y más de 30 organizadores comunitarios han tenido de huir pues son perseguidos por la policía, acusados de delitos absurdos o inventados, simples pretextos para arrestarlos. Nicolasa Ramos y Juan Regalado, organizadores comunitarios de Maclovio Rojas, han estado en la cárcel desde el 4 de diciembre de 2002 y el 10 de mayo de 2003, respectivamente. Además de policías, el gobierno de Baja California ha enviado también sus provocadores, supuestos guerrilleros que amenazan a los y las organizadoras de Maclovio Rojas y obstaculizan los proyectos comunitarios.


La comunidad Maclovio Rojas es reprimida y su delito es ser una comunidad de mexicanos pobres y trabajadores. Los y las residentes de Maclovio Rojas son más de dos mil familias; muchos de ellos trabajadores y trabajadoras de maquiladoras. Su salario nunca les ha alcanzado, ni les alcanzará para comprar una casa, un condominio, o siquiera pagar la renta de un lugar mínimamente decoroso para vivir. Entonces la comunidad se ha apoderado de un terrero federal sobre el cual han construido sus casas. El gobierno de Baja California no se los perdona: grupos ligados al poder querían hacer gran negocio con las tierras que hoy son casa de familias de trabajadores.


La comunidad Maclovio Rojas es reprimida y su delito es organizarse y defenderse. Por más de 16 años, el gobierno les ha negado servicios básicos como agua, drenaje, electricidad o escuela. Entonces la comunidad ha tenido que dotarse ella misma de estos servicios y ha obtenido electricidad y agua de los cables y tubos del servicio público, y ha construido sus propias escuelas; incluso casi ha terminado de construir su propio cementerio. El gobierno de Baja California no se los perdona: si el poder ha dicho que la sociedad no tendrá casa ni educación, entonces la sociedad tiene que agachar la cabeza y obedecer.


La comunidad Maclovio Rojas es reprimida y su delito es buscar la autonomía.
Son muchos años de lucha y movilización y la comunidad ha conocido las caras del gobierno, sus cárceles y policías, su corrupción infinita. Entonces la comunidad se ha declarado autónoma y ya no quiere las instituciones del mal gobierno que corrompen la sociedad. El gobierno de Baja California no se los perdona: la sociedad no tiene permitido desafiar al poder ni arrebatarle sus atributos del poder.


La comunidad Maclovio Rojas en lucha contra la privatización del agua.
Nicolasa y su esposo están en la cárcel y el gobierno los acusa de ser responsables del robo de agua por un monto de cuatro millones de pesos; el gobierno los acusa de robarse el agua que la comunidad ha tomado de las tuberías de servicio público ante la negación del gobierno de otorgar ese servicio. Lo absurdo del cargo se hace evidente cuando se sabe que incluso la estación de policía que el gobierno construyó a la entrada a la comunidad Maclovio Rojas usa el mismo sistema de “robo” de agua por el cual Nicolasa está en prisión.


 
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